A propósito de Picasso y la “realidad”

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“El arte es una mentira que nos acerca a la realidad”

Pablo Picasso

Esta anécdota la tratan Robert Root-Bernstein,Michèle Root-Bernstein en su libro “El secreto de la creatividad” así cómo posteriormente Seth Godin y  que refleja la visión de Picasso, el artista, el hombre fuera de lo común, el enemigo de lo ordinario quien al ser confrontado sobre su peculiar estilo artístico responde magistralmente, la anécdota es la siguiente:

Cuenta que un hombre que viajaba en el vagón de primera de un tren español se dio cuenta de pronto de que su compañero de asiento era nada menos que Pablo Picasso. El hombre se armó de valor y se atrevió a decirle al maestro: «Usted es un gran pintor, pero ¿por qué su arte, todo el arte moderno en general, es tan retorcido? ¿Por qué no pinta usted la realidad en lugar de todas esas distorsiones?»

Picasso dudó un momento y le preguntó a su vez: «Entonces, ¿qué aspecto piensa usted que tiene la realidad?» El hombre sacó de la cartera una fotografía tamaño carnet de su mujer: «¡Esta si que es una imagen real de mi esposa!». Picasso, después de observar detenidamente la fotografía, y de girarla hacía un lado y hacía otro y contemplarla desde varias perspectivas, concluyó:  «Pues debo decirle que su esposa es muy pequeña. Y plana, además».

Apariencias

Seleccionado en la antología del II Concurso de Microrrrelatos “El Amor y sus máscaras”

Siempre había sospechado de las infidelidades de su esposo, a menudo le revisaba el celular o trataba de distinguir en sus ropas algún aroma que por fin le confirmara lo que tanto temía, pero nada, siempre el mismo aroma varonil que solo revelaba la inocencia de su cónyuge a pesar de sus salidas imprevistas o sus llegada hasta altas horas de la noche.

Cierto día, decidió buscar al Padre Alfredo, había sido su confidente desde el día de su boda hacía seis años y además era buen amigo de su esposo desde la juventud, solo quería hablar con alguien que le aconsejara y entendiera, así sucedió. Después de la charla se sintió más aliviada, más segura, incluso noto la coincidencia de que el sacerdote usara la misma loción que siempre usa su marido.

En la tormenta

La lluvia pertinaz ensordecía el interior del automóvil varado en medio de la nada a causa de aquella repentina falla mecánica.  Quiso llamar por auxilio pero su celular no daba señal.

Los camiones pasaban muy cerca de él, al grado que hacían temblar el auto. Temió por su vida, pero salir representaba exponerse al torrencial. De pronto unos faros iluminaron el interior del auto, se giró para observar y vio otro auto que se detenía detrás de él y a una persona descender, no era policía pero al menos traía un paraguas.

 

–     ¿Sucede algo muchacho?

–     Se apagó de pronto y ya no arrancó…

–     Vivimos cerca, es mejor que vengas, aquí puede sucederte algo, tenemos teléfono en casa.

–     ¿Pero, y el auto?

–     ¿Pero, y tu vida?

 

Aceptó. Subió al auto y se sintió rápidamente arropado por el cálido interior y la música sacada de algún departamento de salchichoneria, una mujer mayor tal vez de la misma edad que el samaritano, sonreía desde el asiento del copiloto.

Llegaron a casa, el teléfono no funcionaba así que no tuvo más remedio que aceptar pasar la noche ahí. La  casa era vieja y tenía ese inconfundible olor a humedad. No pudo dormir. Agradeció la suerte que tuvo que lo encontraran antes de que un tráiler lo embistiera en la oscuridad. Llegó la mañana, se vistió y se dispuso a salir en busca de sus anfitriones.

A punto estaba de abrir la puerta cuando escucho un sonido lento y pesado que provenía del pasillo y parecía acercarse cada vez más acompañado de una tortuosa respiración y quejidos constantes. Dudó en abrir.  A punto de decidir, se escuchó un fuerte golpe, temiendo por la salud de sus ancianos bienhechores abrió y lo que encontró fue un hombre joven, tal vez de su edad, con unas ojeras pronunciadas, empapado en sudor y jadeante que le apuntaba con un bastón.

 

–     ¿Quién eres? dijo al fin entre quejidos ¿Cómo entraste?

–     Yo, este… ayer ¿Necesitas ayuda?

–     ¿Ayuda? lo que me harás después de robar será una ayuda, me librarás de este dolor.

–     ¿Robar? ¿Dolor?  No sé qué es lo que dices, ¿Necesitas algo?

–     Qué más da, necesito una inyección pero estoy tan agotado que no puedo llegar a ella.

–     ¿Dónde está?

–     En este cuarto, en el cajón de arriba.

 

Fue a la cajonera y dentro del cajón encontró las inyecciones, le mostró una y este con un movimiento de cabeza le indicó que era la correcta, él mismo se la aplicó en el muslo al extraño visitante quien al instante pareció recobrar la salud.

Se preguntaba como ninguno de los dueños de la casa había reparado en aquellos ruidos, “La gente mayor” pensó.

 

–     Necesitas ir a un hospital.

–     Sí, pero no se conducir y no hay nadie en diez kilómetros para pedirle ayuda, estoy aquí solo, con un ladrón.

–     ¡No soy un ladrón!

–     Como quieras.

–     Ven yo te llevaré, así aprovecho a pedir que vengan por mi auto que se averió anoche.

Le ayudó a incorporarse y bajaron las escaleras rumbo a la puerta. En la sala colgaba una pintura de los dos viejecitos que le habían ayudado anoche.

 

–     Ellos…

–     Son mis padres, murieron hace años, se fueron tristes por mi enfermedad, por no poder ayudarme, lo bueno es que hoy estas aquí aunque dices que no eres un ladrón, al menos me salvaste la vida.

 

En medio de la confusión que le provocaba escuchar aquello, alcanzó a decir:

 

–     Me quedé varado anoche por la lluvia, mi auto se descompuso aquí cerca, junto a la carretera.

–     ¿Lluvia? Hace años que no llueve por aquí y tampoco hay carretera.

NaNoWriMo o Cómo escribí una novela de 50,000 palabras en 11 días.

Quisiera empezar diciendo que durante años intenté inscribirme al reto NaNoWriMo y nunca había podido concluirlo, bueno incluso esto es benevolente conmigo porque en realidad nunca había podido siquiera empezarlo.

 

Así que me armé lo mejor que pude para afrontar el reto, empecé con ciertos ingredientes básicos y algunos que fui descubriendo para poder llegar al cometido, esos ingredientes aquí los comparto:

 

1.- DECISIÓN

Mete en tu cerebro la idea de que lo tienes que hacer si o si, que no ganarás nada por ello más que la satisfacción del deber cumplido y con algo de suerte, sentarás las bases de un nuevo hábito en lugar del característico de algunos escritores: procrastinar.

 

2.- TOLERANCIA

Seguramente no todo tu material será de gran calidad, pero acéptalo, la idea es escribir, ir buscando formas de expresar sobre la marcha sin mucho razonamiento, básicamente es vomitar sobre el teclado (las palabras por supuesto) Es posible que escribas mal pero créeme, es necesario para acceder al otro lado de la creación, la única forma de escribir es esa, escribiendo.

 

No te preocupes por ahora por la sintaxis o la gramática, ya habrá tiempo de revisar y corregir, así que ahora ve sobre la historia. Leí de alguien que cuando algo en la narración no le quedaba claro simplemente brincaba a la siguiente idea, bueno yo no te recomiendo eso pero si trata de no detenerte en “accidentes”.

 

3.- ARMA TU HISTORIA.

Tal vez seas de los que hacen diagramas o fichas de personajes y escenas, sea cual sea tu estilo, piensa tu historia, siempre es importante que por lo menos sepas de que va y que si alguien te pregunta lo que estás haciendo puedas dar al menos una respuesta aceptable y lógicamente coherente de una historia. No necesita ser una historia épica, pero es importante que sea una historia y tenga un principio, medio y final.

 

Yo armé fichas con información muy básica de cada personaje y escena las que diario iba reacomodando según lo que se me iba ocurriendo al escribir y entonces adaptaba la trama, lo cual es divertido porque la historia va girando y girando a cada momento.

 

4.- COMUNICA LO QUE ESTÁS HACIENDO.

Sea en redes, a amigos cercanos o al señor de la tienda, informa lo que haces para que cada que te vean te pregunten ¿Cuantas palabras llevas? Y así te obligues a continuar.

 

5.- FIJA UNA META DIARIA.

Lo que hice fue una división de las 50000 palabras en treinta días y surgió mi promedio, el cual debo decir solo cumplí un día pues conociendo mi tendencia a dejar los proyectos tirados me puse a escribir a toda velocidad antes de que me aburriera de ello, es decir para mi NaNoWrIMo no era de vencer palabras sino de vencerme a mí mismo y a mi bipolaridad intelectual.

 

El primer día escribí 16 palabras, estaba a punto de abandonar pero me repuse y llegó un día en el que incluso escribí 8000 palabras, todo un reto que casi me causa un entumecimiento general, esto no significa que estuve como esclavo sentado todo el día, de hecho hice mi vida muy normalmente sin contar que cuando estoy escribiendo y logro articular una oración que me gusta, me levanto a caminar para degustar la genialidad que acabo de descubrir (risas) aunque hubo días en que esa degustación me llegaba a durar el día completo y en ocasiones solo minutos.

 

6.- NO LEAS NADA.

No te contamines, no leas a los grandes maestros, no leas clásicos, no leas teorías de escritura, si lo piensas bien, todo lo que sabes sobre escribir es suficiente, lo que te hace falta no es conocimientos sino:

 

7.- VOLUNTAD.

No pares, será como una droga, después de un día de trabajo te sentirás exhausto sin fuerzas apenas para pensar, no importa, créeme, vale la pena. Después del consumo de drogas las personas ven mundos que no existen, bueno tú verás esos mundos, pero los inmortalizarás en el papel.

 

 

8.- DIVIERTETE.

Haz cambios, no hay jueces ni críticos, modifica, cambia, haz a tus personajes hacer cosas que no harían normalmente y ve observando el resultado, ríete, estás creando y la creación debe ser divertida, imagina a Dios creando el mundo en 7 días, que maravilla él diciendo – y ahora que eso sea verde, y eso azul y que ese sea un perro, cuanta diversión igual tú, disfruta ese momento de creación, es doloroso debo decir, pero placentero.

 

9.- RESPETA TUS PERSONAJES.

Yo tengo la teoría de que los personajes y situaciones que escribimos existen de alguna manera en algún universo alterno y que de cierta forma les vamos dando cabida en el mundo, hay que respetarlos, sí que hagan locuras, sí que pierdan la cordura pero también que sean coherentes. Si abres un mundo ve cerrándolo poco a poco o de golpe pero siempre coherente, nada de Deus ex machina ni cosas de esas, por favor.

 

10.- ESCRIBE, ESCRIBE SIN PARAR, AUNQUE DUELA, AUNQUE SE AGOTE LA IDEA, SIGUE ESCRIBIENDO.

NaNoWriMo 2015

 

Hoy por fin se pudo validar en el sitio oficial de NaNoWriMo (National novel Writing Month) la cantidad de palabras que los participantes en este extenuante reto hubieran escrito. Alas 5:30 de la mañana de hoy pude yo hacer la mía  y sentir esa satisfacción, ese saberte ganador, pero no sobre nadie más, sino sobre ti mismo, sobre tus indecisiones y temores.

Cuando llegó al correo el Certificado de Ganador sentí una alegría inmensa (siempre digo eso) por haber lo grado lo que me propuse, aún con dolores, con cansancios, con desesperación.

Un escritor (Jaime Mesa) me dijo un día que escribir una novela es casi un suicidio, es un cambio en tu vida, una alteración de la realidad y eso es cierto, escribirla en 11 días es peor que el suicidio es como matarte, levantarte, volverte a matar y volverte a levantar, te deja sin fuerzas, sin ánimos, te desgasta, te confronta y a la vez, te revitaliza. No se si volveré a participar el próximo año, como toda resaca siempre uno jura que nunca lo volverá a hacer, pero ya habrá tiempo para reflexionar y pensar.

Tal vez la mitad de la novela o toda misma no sea de calidad, pero es mía, cada palabra y cada idea, como dice la canción. “golpe a golpe, verso a verso” letra a letra, renglón a renglón. Desde hace años quería participar, nunca empecé, este año empecé y juré no detenerme hasta la palabra 50000 y así fue, todo es cuestión de proponerselo y desafiar a todo mundo incluso a ti mismo.

 

 

 

 

 

El destino de cada una de las cosas…

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Mientras conducía de vuelta a casa después de un largo y tedioso día, se detuvo a comprar algo para llevar de cenar a sus hijos. Estacionó y llevó pesadamente sus pasos hasta el interior del comercio elegido. Una vez hechas las compras regresó con el mismo cansancio a su coche. En ese momento advirtió tirada en el piso, una pieza de alguna especie de motor y la levantó para evitar que alguien fuera a querer lastimar a alguna persona con aquel objeto, ese vecindario se caracterizaba por los asaltos violentos a transeúntes y comercios.

 

Llegó a su casa y cenó tranquilamente con su familia, sus hijos le preguntaron por aquel objeto y él les contestó: – Es importante recoger la basura del suelo, pero más importante es quitar estas cosas que pueden ser usadas para provocar el mal a otros. Después de la lección llegó la hora de dormir.

 

Al día siguiente al llegar a la oficina llevó el objeto a uno de los  contenedores de reciclaje y ahí lo depositó.  Así estará lejos de la maldad y del mal uso.- pensó.

 

A la mañana siguiente al llegar a trabajar se enteró de que había habido un asalto en la empresa en la que trabajaba y supo que habían herido al velador golpeándolo en la cabeza con un objeto que los asaltantes tal vez habían tomado de la basura

 

– Una extraña pieza, tal vez de alguna especie de motor o algo parecido.

 

Crucifijo.

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Desesperado, intentaba arrancar de la boca de su padre moribundo un sonido, un gemido que respondiera sus preguntas. En un principio había intentado ser amable pero ahora ya solo le profería gritos y recriminaciones.

 

–          ¿Donde tienes el dinero? ¡Contéstame! ¡Soy tu hijo!

 

No contestaba. Las hundidas mejillas estaban cubiertas por el llanto y sus antes vivos ojos parecían clavados al crucifijo colgado en la pared. Al notarlo, aumento su desesperación y le gritó aún más fuerte:

 

–          ¡Deja de implorar a tu Dios y responde!

 

Ya no lo hizo. Entre reproches se agotó su último aliento.

Tiempo después volvió al pueblo de su padre. La humilde casa donde antes vivía, ahora estaba convertida en una lujosa y moderna mansión. Fue a conversar con el hombre de la tienda de la esquina, así se entero de que a los compradores de la casa les había sonreído la fortuna. Al demoler la antigua casa, encontraron dinero oculto en una pared, detrás de un crucifijo.

Metamorfosis.

La oruga avanzaba lentamente y con dificultad por entre la tierra y las hojas caídas, de cuando en cuando buscaba un poco de agua entre las ramas en el suelo, sabía que el tiempo había llegado, que debía enfrentarse a la gran meta de su vida, el cambio, la metamorfosis esperada donde dejas de ser lo que eres para convertirte en algo maravilloso.

Lo había escuchado siempre, de su Mamá y de sus compañeras orugas, la espera y el deseo de ser hermosas, dejar de arrastrarse para levantar el vuelo, alcanzar la punta de los árboles y las cimas de las montañas, dejar de ser presa fácil para los depredadores y poder sentir el aire en su rostro, libres, bellas, inalcanzables.

Muchas veces las había visto posadas en las flores, tan majestuosas, tan señoriales y en esos momentos había sentido alegría pero en secreto también un poco de envidia al verse ella arrastrándose lentamente y ellas en cambio, volar de flor en flor en un instante y al otro emprender su huida a nuevos jardines, acaso más bellos y más misteriosos.

-No todas lo logran, le decía su abuela y sabía que era verdad, Mariquita por ejemplo, no había reforzado su línea y al lanzarse al vacío cayó contra el piso para morir días después.

-Debes perder el miedo, le dijo una vez una mariposa, rompiendo la regla de que las mariposas no hablan con orugas y le contó su aventura, de como tenia miedo de intentarlo pero que una vez que estas ahí ya no hay marcha atrás, de como le dolió dejar atrás a sus amigas y a su familia, a los que no lo intentaron, pero también le dijo que era necesario y que hacerlo era una decisión que cada una debía tomar en su corazón.

Supo entonces, mientras avanzaba, que el destino de cada oruga era el cambio, que aun cuando esta vida fuera más cómoda ó más conocida, no era eso para lo que habían venido a este mundo, no vinieron a ver el mundo desde abajo, sino desde arriba.

Estaba tan concentrada que no se dio cuenta que había llegado a la base del árbol que había elegido para hacer frente a su destino, titubeo, sabía que ya nada sería igual, que a muchas orugas, aun las que ama tanto, las dejará de ver para siempre, que durante un tiempo parecerá como ausente pero después vendrá su recompensa.

Empezó a subir, al principio con mucho entusiasmo pero poco a poco el camino pareció ser más difícil, había insectos rondándola para hacerla caer, parecía quedarse sin fuerzas pero no podía desistir, quiso evitar voltear abajo pero al final, la curiosidad la venció, ahí estaba anita, su amiga, mirándola fijamente, se sintió rara por querer estar en lugar de anita, sin problemas y sin complicaciones, pero después recobró la fuerza, su destino la esperaba.

En un buen momento un bicho se plantó frente a ella en lo alto del tronco, esperándola, ella sintió miedo, podría devorarla y aún así ella siguió subiendo, si de cualquier manera iba a morir por lo menos intentaría llegar hasta el punto elegido.

Cuando se acercó, el bicho se hizo a un lado y la dejo pasar, entonces ella entendió que cuando estas determinado a lograr algo hasta tus enemigos te ceden el paso, por fin llegó al punto preciso, comenzó su labor con empeño y alegría, miró por última vez el suelo como oruga y a su vez el cielo donde pronto se encontraría, tomó un suspiro y sin pensar en más se arrojó al vació.

No tener nada que decir…

No tener nada que decir, tal vez no se parezca en nada a no tener nada en que pensar, o tener hambre pero que no se te antoje nada en particular, no se, creo que el no tener nada que decir tiene más que ver con ya tener muchas cosas por decir que con el propio vacío mental, pues una persona que no piensa nada, que no procesa ni duda de nada no puede a ciencia cierta no tener nada que decir, si bien, no piensa en nada por lo tanto el decir algo suguiere un proceso mental en el cual no solo no genera ideas, sino qe ni siquiera esta habituado a ello, por el contrario, no tener nada que decir podría entrar dentro de dos procesos distintos que podrían ser:

1.- Te han dicho algo que te ha impactado y te has quedado “sin nada que decir” , esto es, no porque no puedas contestar o refutar nada, sino porque precisamente suceden dos cosas: o tu interlocutor no entendería lo que vas a decir ó verdaderamente no tienes nada que decir por el hecho de no poder compartir algo con los demás.
2.- Pena ajena. Se esta tocando en una mesa o en una reunión un tema que verdaderamente da pena ajena, no digo que no se deba compartir con mentes pequeñas pero si es una perdida de tiempo y en una de esas hasta una ataque neuronal puedes pescar y son de esas veces que No tienes nada que decir.

Ahora, sinceramente, un escritor no tendría nunca que estar en la situación de no tener nada que decir, debería siempre decir algo, aun sobre cualquier tema, hacer algun comentario que a él particularmente le resulte bastante estupido pero que a los demás les parezca inteligente y que les haga pensar, si es que se puede usar esta palabra, que el escritor en cuestión domina muchos temas y sobre todo aquel tema que a “ellos” les preocupa principalmente, aun cuando sean preguntas profundas y de serio analisis como “¿ a donde va el agua cuando se evapora”

En fin , empece este tema sin tener nada que decir y siento que si lo leo me convenceré de mejor no haber dicho nada, que dicho sea de paso, es el otro angulo de no tener nada que decir, es decir, terminar diciendo, lo que no era necesario decirse.

He dicho.

Caminar…

La brisa te congela el rostro y tus extremidades parecen más un bulto que una ayuda, no solo eso, pareciera que en un momento determinado, la conexión que las une al cerebro se atrofio y en consecuencia, no reciben más ordenes, se apagaron, tal como si en lugar de reiniciarlas tuvieras que hacerlas funcionar manualmente.

 

Eso es en resumen el caminar por las mañanas, una pequeña pero a la vez gigantesca lucha con tu propio ser, una batalla personal que rompe marcas, que logra objetivos, aunque nadie los vea, aunque nadie los aplaude y aunque a nadie le importen, solo a ti.

 

De alguna manera en que no recuerdo, decidí caminar todos los días a la misma hora, las 5:30 de la mañana, claro que no siempre lo hago todos los días, sin embargo cuando esto sucede trato de compensar en el transcurso del día dejando la camioneta lejos de mi destino para obligarme a hacer el recorrido a pie.

 

Para quienes saben que camino, el hecho de hacerlo les parece una pérdida de tiempo ó bien te sugieren la práctica de algún deporte en particular, pero ignoran los enormes beneficios que puede traer, no solo en salud física sino incluso en salud mental, te permite pensar, reflexionar y a esa hora, sin el bullicio normal se despeja tu mente, se abren posibilidades que de otra manera hubieran parecido lejanas y entonces, como por arte de magia, la solución viene ante ti, no por nada muchas cosas que requieren mi atención y respuesta prefiero archivarlas en mi carpeta de “pendientes” para poder razonarlas durante mi recorrido matinal.

 

Además, caminar no requiere de ningún equipo en particular, simplemente es caminar y ya, tampoco te requiere ir vestido de determinada manera, ni con cierta marca, ni hacerlo de ninguna forma, solo hacerlo, no hay quien te juzgue al no haber quien te vea, y si acaso alguien te ve o te encuentra, resulta que esa persona va tan ensimismado en sus pensamientos que solo te ve, te saluda y sigue su camino, es decir, un mundo perfecto.

 

No hay mucho más que pueda decir, tal vez el hecho de lo imposible que resulta en ocasiones levantarte y echar a andar, pero justo en ese momento pienso en lo que haría si de verdad me fuera físicamente imposible andar y en consecuencia…empiezo a caminar.