Caminar…

La brisa te congela el rostro y tus extremidades parecen más un bulto que una ayuda, no solo eso, pareciera que en un momento determinado, la conexión que las une al cerebro se atrofio y en consecuencia, no reciben más ordenes, se apagaron, tal como si en lugar de reiniciarlas tuvieras que hacerlas funcionar manualmente.

 

Eso es en resumen el caminar por las mañanas, una pequeña pero a la vez gigantesca lucha con tu propio ser, una batalla personal que rompe marcas, que logra objetivos, aunque nadie los vea, aunque nadie los aplaude y aunque a nadie le importen, solo a ti.

 

De alguna manera en que no recuerdo, decidí caminar todos los días a la misma hora, las 5:30 de la mañana, claro que no siempre lo hago todos los días, sin embargo cuando esto sucede trato de compensar en el transcurso del día dejando la camioneta lejos de mi destino para obligarme a hacer el recorrido a pie.

 

Para quienes saben que camino, el hecho de hacerlo les parece una pérdida de tiempo ó bien te sugieren la práctica de algún deporte en particular, pero ignoran los enormes beneficios que puede traer, no solo en salud física sino incluso en salud mental, te permite pensar, reflexionar y a esa hora, sin el bullicio normal se despeja tu mente, se abren posibilidades que de otra manera hubieran parecido lejanas y entonces, como por arte de magia, la solución viene ante ti, no por nada muchas cosas que requieren mi atención y respuesta prefiero archivarlas en mi carpeta de “pendientes” para poder razonarlas durante mi recorrido matinal.

 

Además, caminar no requiere de ningún equipo en particular, simplemente es caminar y ya, tampoco te requiere ir vestido de determinada manera, ni con cierta marca, ni hacerlo de ninguna forma, solo hacerlo, no hay quien te juzgue al no haber quien te vea, y si acaso alguien te ve o te encuentra, resulta que esa persona va tan ensimismado en sus pensamientos que solo te ve, te saluda y sigue su camino, es decir, un mundo perfecto.

 

No hay mucho más que pueda decir, tal vez el hecho de lo imposible que resulta en ocasiones levantarte y echar a andar, pero justo en ese momento pienso en lo que haría si de verdad me fuera físicamente imposible andar y en consecuencia…empiezo a caminar.

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